TRANSPORTE PUBLICO URBANO - LICITACION DE RUTAS, NO – LICITACION DE ZONAS, SI

on jueves, 28 de enero de 2010
Este pequeño detalle sea quizás una de las razones por la cual nunca hayamos podido tener una buena red de transporte público urbano (TPU). Siempre se ha creído que con un pequeño estudio de las demandas de origen y destino, el problema de asignar y dimensionar una ruta estaba resuelto.

Estamos conscientes de que todo sistema de servicio tipo comunicaciones telefónicas o transporte público urbano se inició de esta forma. Es decir, de una manera muy simple, con pocas líneas cruzando la pequeña ciudad de cabo a rabo.

Muy pronto las líneas telefónicas, de punto a punto, comenzaron a congestionarse formando grandes masas de cables en las posterías de las avenidas principales, sin solución, hasta que alguien inteligente inventó la central telefónica, consiguiéndose así tres grandes logros: jerarquizar el servicio en dos niveles, local y troncal, las líneas locales seguían siendo dedicadas a los usuarios y se requería por tanto una línea por abonado pero las líneas troncales pasaron a ser compartidas y su cantidad disminuyó abismalmente y por último, gracias a la central telefónica, se logró que un usuario se pudiese comunicar con cualquier otro del sistema. Con las líneas dedicadas sólo se comunicaban dos teléfonos en forma permanente.

Aunque no igual, las líneas de transporte público podrían haber logrado algo parecido. Por ejemplo, la plaza principal del distrito se podría convertir en una central local, desde donde se inician recorridos dedicados a los usuarios de manera que pudiesen ir con facilidad a cualquier parte de su distrito, con un máximo de dos viajes locales, en promedio. Para ir al centro de la capital o al centro de otros distritos, se tenía que tomar líneas troncales de nivel superior. Los buses eran más grandes, sus paraderos más distanciados y su recorrido más veloz. Se habría logrado algo parecido a lo que el servicio telefónico mundial logró a fines del siglo 19, hace nada menos que poco más de un siglo.

Así pues, en el transporte público que tenemos actualmente seguimos con algo parecido a las líneas de punto a punto telefónicas del siglo 19.

Con el sistema desreglamentado impuesto en 1991, lo que hemos logrado es atomizar las responsabilidades inherentes a una empresa. Ahora los responsables y culpables del servicio, así como los dueños del dinero recaudado son los choferes. El “empresario” es simplemente un comisionista (¿caficho?) y los choferes rezan por que la ruta asignada sea buena por que no todas son así y eso depende de las características de los sectores por donde pasa una línea.

¿Hasta cuando se podría proseguir con la asignación de rutas en forma indiscriminada sin que por ello se cometan errores graves en el servicio? La verdad es que no hay regla fija para ello pero el criterio nos podría indicar que partir de extensiones de líneas superiores a los 20 Km, los problemas de tiempo de recorrido, sobrellenado y lentitud en algunas zonas y llenado insuficiente a lo largo de grandes recorridos, comenzarán a mellar la eficiencia de los sistemas y la satisfacción de los usuarios.

Insistir a partir de este límite con la asignación de rutas, significa meterse en problemas, sin importar si el servicio se opera con empresas formalizadas económicamente o con sistemas prostituidos como los que actualmente rigen en el Perú.

Con la asignación de una ruta muy larga por empresa se consigue garantizar que los choferes tengan un buen ingreso diario, sin importar lo bueno o malo que sea el servicio y el daño que hagan a terceros. Más aún, creemos que la ruta larga debe ser indispensable en estas condiciones de operación

Supongamos por ejemplo que el MML ordene que las rutas informales se dediquen solamente a las rutas de servicio local en sus distritos para que cooperen con el mal delineado e incompleto sistema Metropolitano. Las rutas disminuirán su longitud al orden de unos 6 a 8 Km y tenderán a ser más homogéneas, lo cual afectará el servicio de los choferes puesto que ellos esperan ganar lo mismo en cada vuelta que hagan. Muy pronto estarán luchando para que se les alargue la ruta para que sea más heterogénea y poder siempre captar buen dinero en algún sector de su ruta.

Si fuese una empresa formal la encargada del servicio de TP en el distrito (Asignación por zona), con choferes ganando sueldo fijo, no habría problema por que ella tendría a su disposición rutas buenas y rutas malas y el costo del pasaje sería un valor promedio, podría jugar con los horarios con libre albedrío; buses cada cinco minutos en ciertas zonas y buses cada hora en otras. Si aparte de ello, esa misma empresa, tuviese la administración de las rutas troncales hacia el centro de la capital y hacia otros distritos, el pasaje ponderado sería más preciso y justo. Hasta podría formar parte del sistema Metropolitano, habilitando el nivel jerárquico que falta.

Ya en la década de los 40 se visualizaron sistemas céntricos pero que posteriormente fueron nuevamente distorsionados extendiéndolos indefinidamente conforme nuestra capital se fue expandiendo horizontalmente. Como ejemplo de ello tuvimos las líneas de buses de Tacna (Lima) a Trípoli (Miraflores) o Plaza San Martín a Armendaris (Miraflores), ambos con recorridos de unos 15 Km.

Quizá lo correcto hubiese sido la construcción de una gran estación central de buses en los alrededores de la Plaza San Martín, adonde hubiesen llegado líneas procedentes de los cada vez más y numerosos poblados periféricos o como se llamaban en aquella época, conos de población.

Obsérvese que tan pronto se construyese la mencionada estación central, todas las líneas que llegasen a sus andenes estarían conformadas por buses veloces y de gran capacidad, es decir, los tan ansiados transportes masivos. Probablemente se hubiese requerido solamente una ruta troncal por distrito periférico.

Obsérvese también que para poder mantener la eficiencia de estas nuevas líneas troncales, consistente en gran capacidad y velocidad, se tenían que imponer dos premisas: paraderos distanciados y terminal en el punto céntrico del distrito periférico, pasos estos que jamás se aplicaron por que lo que teníamos era un enredo de líneas cada vez más congestionado. Con la estación central hubiésemos tenido una red radial de transporte público y hubiésemos dado lugar a los dos primeros niveles básicos, que son las líneas troncales propiamente dichas y las redes locales en cada distrito periférico para poder alimentar a las terminales de las líneas troncales.

Las redes locales, a su vez, podrían haber tenido un solo nivel o dos niveles jerárquicos y todo potestativo de la empresa dueña de la red local y en ningún caso con intervensión municipal para determinar recorridos. La empresa podría haber sido dueña de la ruta troncal hacia el centro, aquí sí, con intervención municipal para la determinación de la ruta, o también concebir una sola empresa administradora y operadora de todas las rutas troncales. ¿El Metropolitano?

Con respecto al tipo de bus en un sistema informal como el que tenemos, obsérvese que la asignación de rutas largas es también un problema por que un solo tipo de bus atiende a toda la ruta. Los buses chicos harán recorridos tan largos como los grandes y los buses grandes llegarán a los últimos confines de los distritos terminales, casi vacíos. No hay posibilidad de mejorar la eficiencia con esa manera de operar.

Con la asignación por zonas, los buses son escogidos para una tarea en particular, chicos en las rutas locales, grandes en la rutas troncales; paraderos cada dos cuadras en las rutas locales y paraderos cada diez cuadras en las rutas troncales. Velocidad de recorrido lenta en las rutas locales y alta en las troncales. Los servicios son más homogéneos y por tanto, más fáciles de optimizar.

Los sistemas formalizados y jerarquizados siempre se complementan; nunca compiten y pueden ser un soporte muy eficiente para las futuras líneas de subte y de trenes o buses suburbanos como el Metropolitano.

Carlos Reyna Arimborgo
creyna@telefonica.net.pe

CREYNA - INDICE DE ARTICULOS

¿POR QUE NO SE REFORMA EL TRANSPORTE PUBLICO?

on domingo, 10 de enero de 2010
10/01/10
Nueva entrevista realizada por el diario El Comercio, a la investigadora Claudia Bielich, en donde pondremos nuestros comentarios en color azul

Nuevamente estamos ante una polémica de inicio de un artículo en el cual por enésima vez se confunde la palabra “informal” con “ilegal”, “clandestinidad” o “ piratería y nos vemos obligados a invitar a nuestros lectores para que lean el siguiente blog y comprueben el verdadero significado de las palabras en disputa. Bajo el término “piratería” indudablemente se incluye también, todo intento de copiar ideas, comentarios y soluciones a los problemas del transporte público sin mencionar la fuente que utilizó para informarse. Pueden hacer clic aquí para leer el artículo de El Comercio, mientras estos señores lo tengan a disposición de los lectores del internet.

ENTREVISTA A CLAUDIA BIELICH
"Nadie quiere afrontar reforma del transporte"

Investigadora señala que el Metropolitano no será solución. (No tocaron ese tema)

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La percepción de quien transita por Lima es que el transporte público es el reino de la informalidad. ¿Es así?
Nominalmente no, porque la gran mayoría de empresas está inscrita en la municipalidad y cumple con los requisitos que esta pide. Percibimos que es informal porque los requisitos son mínimos y la municipalidad permite que funcione así. Yo hablaría de niveles de formalidad, va entre empresas muy formales y poco formales. Abundan estas últimas. La historia del transporte público en Lima (TPL) es que nunca ha funcionado.
Si como dice Claudia Bielich, las empresas actuales no son informales por que están inscritas en la Municipalidad, entonces deben ser informales aquellas que no lo están y hay muchas de ellas. A nosotros nos parece que toda empresa que está legalmente constituida, perdonando la redundancia, es legal. El detalle es que todas las empresas, tanto las legalmente constituidas como las piratas o clandestinas son informales y ahí está el problema. La informalidad la podemos describir como la pérdida de las costumbres de bien, ganadas a través de los siglos. No hay regla para la formalidad por que entonces serían leyes o reglamentos.

Nos atreveríamos también a decir que en el Perú las empresas fueron formalmente constituidas hasta el año de 1991, en que el gobierno del entonces presidente Alberto Fujimori declaró la “Desreglamentación total del Transporte Público”. Si no hay reglas, entonces puede haber informalidad y eso lo encontramos en la forma de operar, en el material usado, en la constitución de las empresas o comités, etc.

¿Siempre ha sido malo?
Sí. Los sucesivos planes urbanos tienen una sección de tránsito y viabilidad. Al revisarlos es evidente que ninguno tiene idea de cómo regular el transporte. En 1960 las empresas formales entraron en crisis, quebró la empresa Transportes El Sol y como efecto dominó siguieron las otras. Los informales las reemplazaron y el Estado se hizo de la vista gorda.
La verdad es que no sabemos de adonde sacó esa información de que las “empresas formales” comenzaron a quebrar, como efecto dominó, desde el año de 1960 y que las “informales” (ahora ya reconoce como informales a las nuevas autorizadas por el mismo MML) las reemplazaron. La perdonamos por que en 1991 sólo tenía 10 años de edad y no sabemos quien le contó ese cuento.

Nos vemos pues obligados a contar nuestro cuento también. Todas las empresas de transporte público urbano fueron siempre víctimas de la política de gobierno, quien era el que imponía las tarifas, siempre rayando el umbral de las pérdidas. No hubo absolutamente ninguna empresa a la cual se le dio una zona de operación. Todas operaban de forma similar a las informales de hoy en día, es decir, se asignaban rutas que se iban alargando conforme crecía la capital. No había posibilidad de mejorar la flota y al ser cada día más larga, los buses se abarrotaban de gente en la capital y viajaban casi vacíos los últimos kilómetros de recorrido. Ya desde 1921 aparecieron los famosos autos colectivos que se desplazaban más rápido  pero  cobraban más y de una forma totalmente informal: parando donde sea y como sea, cambiando de ruta a su libre albedrío y tratando de meter más pasajeros si se lo consentían. Los colectiveros decían “déjenos operar los buses como operamos a los colectivos y van a ver como mejoramos al transporte público”. Hasta que algún infeliz ignorante del gobierno de Fujimori les hizo caso, se prohibió operar a las empresas tradicionales (no quebraron) y se decretó la desreglamentación total. Los japoneses (¿Fujimori?) ya habían traído como 8,000 vehículos de timón cambiado y así comenzó el negociado de buses y líneas. Actualmente tenemos cerca de 600 líneas diferentes y más de 40,000 buses.

¿El Estado es la Municipalidad de Lima Metropolitana?
En esa época era el Ministerio de Transportes. La municipalidad es competente desde 1983. En 1970 se “formaliza” a los informales porque se los inscribe, pero la informalidad sigue. El Estado no sabía cómo asumir el tema del transporte. Con Belmont, en los 80, se da una crisis de oferta, la demanda era más fuerte. En 1991, con Fujimori, se liberaliza todo.
Lo correcto es decir que el MTC siempre será el responsable, aunque se le delegue la administración al MML. La responsabilidad no se delega. En 1970 se formaliza la inscripción de los transportistas. No diga que eran informales por que sino no vamos a tener palabras para describir a los actuales. La informalidad por esa época era incipiente. Podríamos decir que la estructura era informal pero en todo lo demás era mejor que ahora, salvo la oferta de buses seriamente dañada por el abuso estatal de imponer tarifas bajísimas que rayaban con las pérdidas.

Carlos Boloña anunció que quien quisiera podía ser transportista público.
El ministro de Transportes era Jaime Yoshiyama. Se publicó el Decreto Ley 651, que era impresionante, decía que cualquier persona natural o jurídica podía ofrecer este servicio, con cualquier tipo de vehículo con tal que tuviera tres ruedas o más. O sea, con un triciclo se podía. Y se eliminó el permiso para las rutas, cualquiera podía crear una, donde fuera.
Y esa barbaridad imperdonable jamás fue cuestionada y menos castigada. Realmente un relajo a todo nivel protegiendo un negociado enorme de buses que hasta ahora perdura y es una de las razones para que no se acabe la informalidad actual puesto que sin ella la necesidad de buses se reduciría a la décima parte. 

¿Fue el inicio del desmadre en el transporte público?
Sí. Pasamos de una crisis de suboferta a una de sobreoferta, pero no se solucionó el problema.
Por que el problema era de buses, solapado con una necesidad de dar trabajo y no de solución del transporte público. Las líneas de buses eran tan largas que a lo largo de su recorrido cambiaba la calidad de su servicio. En una parte de su recorrido había sobreoferta y en otra sobredemanda. ¿Como resolver eso?
No se abordó como un tema de Estado, se dejó que lo resolviera el privado.
El Estado dijo: “Yo me lavo las manos, llevo años tratando, arréglenselas ustedes”. Cuando al día siguiente del Decreto 651 se le preguntó a Yoshiyama si no era una medida peligrosa, ya que no pedía nada, ni revisión técnica, ni brevete profesional, él respondió: “Estamos apelando a la buena voluntad de la gente de que va a utilizar buenas unidades”.
Esa es una manera muy inocente de justificar la proliferación de la informalidad del TP y además creemos que ese ministro era parte del clan japonés. Antes de esa decisión ya se habían hecho los cálculos de traer vehículos de segunda mano desde el Japón. Lógicamente los importadores debían ser japoneses. el único problema era el de cambio de timón y otros consecuentes. Así nació Ceticos. Gran negociado que dura hasta ahora. El plan era convertir los miles de vehículos que venían para que puedan operar con nuestras normas y el gran mercado estuvo orientado inicialmente hacia los taxis y TPU pero finalmente se vendieron también vehículos para uso privado. Lógicamente, la conversión fue deficiente y peligrosa.
Y se inauguró la cultura combi.
Eran los vehículos más baratos, mantenerlos también. Hay más recambio de gente y va más rápido. Con Toledo se prohibió su importación y cambiaron un poco las cosas.
Recordemos que las Kombis ya existían como colectivos antes de 1991 y también alterados para llevar más pasajeros. Justamente el nombre Kombi se heredó de las famosas van marca Volkswagen que operaban en la avenida Arequipa.

¿Básicamente el problema es que hay exceso de rutas y de unidades?
En parte sí. En Lima tenemos “rutas tallarín” que se meten por todos lados en lugar de ir por avenidas principales. Pero la municipalidad lo permite, es quien las otorga. Lo que descubrimos con la investigación fue que un factor muy importante es la forma como funcionan las empresas de transporte. Los limeños les echamos la culpa a los choferes de “micro”; sin embargo, debe haber algo que los lleve a manejar así, hay que saber el origen del problema. La educación vial no sirve de nada porque todos los choferes conocen muy bien el reglamento de tránsito y el precio de las multas. Violan el reglamento porque lo conocen.

Para lograr operar una gran cantidad de vehículos (Recordemos que el negocio es traer vehículos de segunda mano del Japón), se planificó interconectar todos los distritos con al menos una línea (realmente una locura) y todas las líneas pasando por el centro de la capital (locura al límite). En cuanto a la observación de  Claudia Bielich, diremos que es una forma muy particular de indicar que no hay jerarquía de líneas. Todas hacen de todo, de servicio local y troncal indistintamente.

Con ese concepto y las 600 líneas que existen podríamos interconectar 35 distritos. Claro está que hay distritos que solamente le han puesto una sola línea pero en contraposición habrán otros con dos o más lineas hacia otro distrito. Mejor hubiese sido construir una gran estación central en la capital (como lo hacen en otros países) e interconectarla con cada uno de los distritos. Considerando un promedio de 60 buses por línea y 35 distritos, solamente se hubiesen requerido 2,100 vehículos troncales que vienen a la capital más unos 40 buses por distrito para servicios locales, es decir, unos 1,400 buses locales. En total 3,500 buses que contrastan enormemente con los 36,000 buses que circulan ahora. Por supuesto que ahora esa alternativa también está obsoleta.

Ya en la entrevista anterior que le hicieron a la citada arquitecta, vimos que “descubrió la pólvora” por enésima vez y “descubrió” que los choferes son dueños del dinero recaudado y por eso no se respetan los paraderos y se lucha para ganarse a los pasajeros. A diferencia de la arquitecta, consideramos que se debe dar una buena educación vial pero antes hay que revisar los reglamentos; no para aumentar las multas sino para que contemplen todo lo que falta en ella. El Reglamento de tránsito no se ayuda con ningun dibujo, salvo las señales, no dice absolutamente nada sobre la señalización horizontal y por eso la gente no respeta las líneas de carriles, ni siquiera los policías y encima están mal pintadas, llenas de errores.

¿Qué encontró en su investigación?
Las empresas de transporte público (ETP) en Lima son actores medio ocultos y su funcionamiento es pésimo. La municipalidad da en concesión las rutas a las ETP, pero no son dueñas de los vehículos: combis, buses, coasters, etc. Estos son de particulares, personas naturales, que los inscriben en la empresa. Los particulares le pagan para que pinten los colores, la ruta, etc. Si la combi lo atropella a uno, la empresa no asume nada.
Vemos pues que la arquitecta sigue descubriendo la pólvora y sospecha que las multas la deben pagar los dueños de los vehículos, que no son los choferes y me imagino que ya se habrá dado cuenta que la mayoría opera así y no unos cuantos como lo indicó en la entrevista anterior.

Suena cacofónico, pero ¿las empresas tercerizan el transporte público en Lima?
Así es, los responsables del transporte público tercerizan. No solo les cobran a los dueños de los micros por entrar a la empresa, sino también por usarlos diariamente. Antes de salir a su ruta pagan un sol, dos soles a la empresa. Si no, no les dan el SOAT por ejemplo, pese a que lo paga el propietario del micro.
Uno habla de tercerización y casi nadie le entiende. ¿Por que no dicen que es un negocio prostituido? Los “empresarios” actúan exactamente igual a los cafichos, Los choferes actúan exactamente igual que las prostitutas y me imagino que los micros equivalen a los hoteluchos. Lo que nos debemos preguntar es como el Ministerio de Trabajo ha permitido que este servicio opere de esta manera. Francamente inaudito.

¿La empresa brinda algún servicio al propietario del micro?
Ninguno. Las empresas son solo rentistas. Tienen un administrador en un escritorio que se dedica solo a cobrar diariamente.
Para aclarar las dudas habría que preguntar a los cafichos si brindan algún servicio a los dueños de los hoteluchos. Lo inverso de hecho es cierto.

¿Cuánto saca una empresa al año?
Si una empresa tiene afiliados 100 micros y cobra dos soles diarios a cada uno por salir, son 200 soles al día y no pagan nada, aparte de lo que piden por afiliación. Los propietarios tampoco manejan su micro, se buscan a un chofer y este a su cobrador. El chofer no tiene ningún tipo de vínculo con la empresa, no le importa cómo trabaja porque su relación es con el propietario.
Nuestra humilde opinión es que la empresa recibe unos diez soles diarios por unidad y creemos que estas son del orden de 50. El trato es con el chofer al igual que en el caso del propietario quien recibe unos 120 soles diarios. La empresa reporta un movimiento anual de 10 x 365 x 50 = 182,500 soles al año. La empresa no tiene ningún trato con los propietarios de los micros. Es el chofer el que trata tanto con la empresa como con el dueño del micro.

Todos se lavan las manos.
Claro. El propietario se relaciona con el chofer por porcentaje diario. El chofer maneja todo el día y su vehículo saca, digamos, 100 soles. Normalmente, el chofer se lleva el 10% y el cobrador 5%, 10 y 5 soles diarios, respectivamente. El resto es para el propietario, que pone la gasolina, la reparación, etc. Pero esa es la modalidad menos frecuente porque el propietario teme que no le digan verdaderamente cuánto sacan. Lo que se usa es que el propietario alquila el micro al chofer, por ejemplo a 20 soles por vuelta. Si hizo tres, son 60 soles para el propietario, que tiene un ingreso fijo. El excedente va para gasolina, pago a la empresa, multas. Y lo que queda se divide 60% para el chofer y 40% para el cobrador.
Si es la modalidad menos frecuente, ¿Para que la explica? La verdad es que esta "modalidad" es toda una novedad para nosotros que creemos que el propietario cobra una cantidad fija diaria y bajo amenaza de quitar el bus si un día no pagan. No le interesa cuantas vueltas da el bus ni si opera o no. Eso es problema del chofer, quien debe obtener ingresos brutos diarios del orden de 400 soles. Debe gastar unos 180 soles en combustible, 120 soles para el dueño; 10 soles para el empresario. Quedan 90 soles. Con eso pagan las coimasy multas y  de lo que queda un tercio es para el ayudante. El dueño mantiene la unidad y cambia llantas. El movimiento bruto anual de todos los buses de una empresa que tiene 50 unidades es del orden de 400 x 50 x 365 = 7’300,000 soles. Con esto vemos que la empresa reporta un 2.5% del verdadero ingreso de su línea.

El chofer es una suerte de administrador.
En ambos casos, mientras más pasajeros tenga más gana al día. Ellos dicen: el día que trabajas comes, si no, no. Por eso choferes y cobradores en Lima trabajan seis días a la semana y 15 a 18 horas diarias. En las dos modalidades la relación con la empresa es nula, el chofer es la última rueda del coche.

¿Acaso no trabajan los domingos? Durante los días de trabajo, evitan llegar a la terminal y en las noches se retiran antes de tiempo para poder sobrellenar a los buses que quedan. El chofer es el que trabaja, tan igual como lo hacen las prostitutas. El "dueño" de la empresa es el caficho que cobra por operar en su zona, perdón, en su ruta.

¿La Municipalidad de Lima sabe todo esto? ¿Qué dice?
Sabe y no dice nada. Permite la tercerización y lo que tenemos son choferes y cobradores sin beneficio laboral, sin seguro, sin vacaciones y sin sueldo fijo.
Formalizar ahora al transporte público significaría perder una gran cantidad de votantes para solidaridad nacional.

¿Quién asume la responsabilidad cuando hay un accidente?
Teóricamente el propietario, pero tras cámaras quien asume es el chofer.
Indudablemente que el chofer, salvo que se de a la fuga.

Esta situación explica la irresponsabilidad de los microbuseros.
Sí, explica las prácticas de manejo tan avezadas que congestionan el tránsito en Lima. Hay modalidades. La del “correteo”: dos o más unidades que corren y luchan entre ellas; el “chantarse”: cuando se permanece en una esquina para “cargar” pasajeros. Como me dijo un cobrador honesto: “No vemos a los pasajeros como personas sino como dinero”. Si tuvieran un sueldo fijo, no correrían, irían tranquilos.
Entonces el problema es estructural. ¿Por que no lo dice?

Por eso llamó a su estudio “La guerra del centavo”.
Su ingreso depende de meter más gente. Hay combis, coasters y ómnibus. Las más abundantes son las combis. Según un estudio del 2004 hecho por la cooperación japonesa para el municipio, el 23% usa combis, el 19% coasters y el 10% buses.
Ese término nació en Colombia y en México le llaman “peseros”. No conviene usarlo en Perú por que nadie lo conoce. Esa selección natural demuestra pues que los menos eficientes son los buses en este sistema informal escogido y a veces trabajan a pérdida. Paradójicamente, los buses que deberían hacer servicio troncal a mayor velocidad, lo hacen a velocidad lentísima parando continuamente para poder captar pasajeros. Por eso, la gente los evita.

¿Cuántas combis tiene Lima?
Las cifras varían, depende de a quién se pregunte. Según el Cidiag, para el 2006 había 27.273 vehículos de transporte público: 12.655 combis, 12.129 microbuses y 3.512 ómnibus. Hay que decir que la Gerencia de Transporte Urbano de la Municipalidad de Lima es un desastre. Una subgerencia no sabe qué hacen las otras. En el 2007, en una me dijeron que se implementaría un nuevo plan de rutas, luego conversé con la subgerencia de regulación y no tenía idea. En la gestión de Castañeda ha habido siete gerentes de Transporte Público y no hay gente especializada ni con experiencia en el tema. Con quien yo hablé tenía experiencia en transporte de carga. En el Ministerio de Transportes me dijeron que ellos se sentían en el balcón, ven la mala gestión pero no pueden intervenir porque no cabe. Todas las gestiones municipales saben que es un problema el transporte en Lima, no son brutos. Pero nadie quiere asumir el tema porque es como agarrar una mazamorra, si la coge de un lado se cae por el otro. Prefieren mantener el statu quo. Para los usuarios el transporte funciona porque lo encuentran en cualquier parte. La gente es bien engreída. Una verdadera reforma implica reeducar al usuario, anular rutas, sacar combis, reeducar a las empresas y nadie quiere afrontarla porque políticamente resta votos.

Totalmente de acuerdo que en el MML no hay gente experta en TPU y quizás sea esa la razón por la cual no quieran reestructurar al transporte público desreglamentado (TPD) por temor a que eso empeore. Los del MTC desconocen que la administración y control se puede delegar pero no la responsabilidad. Ellos siguen siendo los verdaderos responsables tanto para el presidente de la república como para todos los usuarios y debieran exigir que todo el TPU vuelva al MTC para ser reestructurado. Viendo los problemas desde el balcón significa que se lavan las manos irresponsablemente. Una verdadera reforma significa una reestructuración total con licitación de zonas en lugar de rutas. El tamaño de los vehículos dependerá del tipo de servicio, zona de operación y demanda. No se trata de reeducar a las empresas existentes sino de volver a operar con empresas formalizadas, con capital invertido que les permita tener unidades en propiedad o alquiladas, choferes con sueldo fijo y operando sin competencia pero con inspectores que garanticen que se cumplen con las reglas estipuladas. Así, automáticamente se respetarán los paraderos que muchos usuarios jamás han visto respetar.

¿Cuántas rutas hay?
Según la municipalidad, en el 2007 había 484 rutas. En ese año la gerencia de transporte dijo que haría la gran reforma del transporte público y que quedarían 202. No se hizo, pero a partir de ahí les renueva las rutas a las empresas cada seis meses. Ello no permite planificar ni cambiar la flota porque el banco no da dinero si solo tienen trabajo seguro por seis meses.
En alguna oportunidad dijeron que eran cerca de 600 líneas y no creemos que las hayan disminuido pero si es así, eso significaría que ahora hay unos 31 distritos principales interconectados. Ahora se ven más llenos los buses que pululan por el centro de la capital, pero el servicio en las zonas terminales debe ser más malo y abusivo que antes, lo cual permitirá indirectamente que proliferen los mototaxis para reemplazar el mal servicio local de ellos.

LA FICHA
Nombre: Claudia Bielich.
Profesión: Socióloga (PUCP).
Edad: 28 años.
Cargo: Investigadora del Instituto de Estudios Peruanos.
Trayectoria: Publicó en el 2009 “La guerra del centavo. Una mirada actual al transporte público en Lima Metropolitana”, estudio auspiciado por el IEP y el CIES.

 Espero que estos comentarios lleguen a las manos de la socióloga Claudia Bielich para que corrija algunos de sus puntos de vista.


Carlos Reyna Arimborgo
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Ene-2010, Oct-2011

NUEVO REGLAMENTO DE TRANSPORTE PUBLICO - Instituyendo la informalidad

on lunes, 4 de enero de 2010
Estamos pues a las puertas de otra mecida, esta vez del MML.

Ahora el MML ha sacado un reglamento de transporte público. ¿Otra mecida?, Todo parece indicar que han sido obligados a hacer algo que ellos no querían. Como siempre, la novedad es el aumento de las multas existentes y la elaboración de nuevas multas. No se trata pues de una vuelta a la formalidad sino de instituir y reglamentar la informalidad.

Ahora se castigará al ayudante con 270 soles si le falta el respeto o agrede a un pasajero. Por hacer carreras, se castigará al chofer con 180 soles y 15 días de suspensión. Por esta última falta también se castigará a la “empresa” con 1,200 soles.

El que menos estará contento con esta nueva disposición y caerán unos mil, la primera semana pero después nos olvidaremos. ¿Porqué? Por que los que incumplen son miles y los que controlan son decenas. Si incumpliesen uno de cada cien, no habría problema pero si incumplen 99 de cada cien, la policía se volverá loca.

Nos preguntaremos ahora que es lo que estamos consiguiendo con todo esta mecida. Por una parte sigue la informalidad y por la otra vemos que el astuto zorro Javier Baraybar quiere aprovechar el pánico para modernizar la flota informal, es decir, todo el servicio de transporte público, sabiendo que los buses sobran. Si formalizasemos al transporte público, las necesidades de asientos disminuirían a un 25% por lo menos y veríamos que es contraproducente importar más buses. Al formalizar, el número de empresas disminuiría, llegando en el peor de los casos a una empresa por cada distrito. Los choferes de los buses ya no serían los dueños del dinero recaudado y por esa razón ya no harán carreras entre buses y ellos serán los primeros en obligar al público a tomar los buses en los paraderos. ¿Acaso es tan difícil comprender esto?

El subsidio debe ser obligación estatal y no privada. Por ello, los pasajes escolares deben ser normales y el Estado debe asignar  una bonificación a los alumnos de los colegios fiscales. Todos los colegios y universidades privadas deben contar con su red de buses. Los únicos que deberían pagar medio pasaje son los ancianos.

Ahora que todo el mundo cuenta con su celular, el MML ni siquiera ha dado un número telefónico para quejas. Acusar a estos foragidos del transporte público equivaldrá a meterse en un problema muy serio. Tampoco se le ha ocurrido poner placas indicatorias de la máxima capacidad de cada vehículo, sentados y de pie. Así se darían cuenta de la forma como han estrechado los asientos al punto que una persona normal ya no se puede sentar.

¿Cuanto tiempo cree que va a durar esta medida? Creemos que ya está caduca antes de que salga.

CORRUPCION MUNICIPAL EN EL TRANSPORTE PUBLICO

on domingo, 27 de diciembre de 2009
1. Introducción.
Fue la intención de este título, en el año 2005, el de hacer notar la cantidad abismal de faltas e informalidades que se cometen a diario en el transporte público desreglamentado desde que fue impuesto durante el gobierno del presidente Fujimori y que ninguna administración del MML hizo algo por eliminar estos abusos. El MTC principal responsable, se hace el de la vista gorda por que se le ha relevado de su administración, cuando ellos son los llamados a imponer reglas de operación y servicio.
Creemos que la desreglamentación involucraba una cantidad ilimitada de líneas, lo cual es un gravísimo error que lo estamos pagando ahora y la eliminación de todo intento de ruta monopólica, razón por la cual fueron abusivamente eliminadas todas las líneas formalizadas de ese entonces y que ahora, casi 20 años después nos hemos olvidado ya que existen líneas del sistema desreglamentado con más de 10 Km de ruta servidas monopólicamente y que se oponen rotundamente a que se permita que otra línea compita con ellos. Justamente con este tenor iniciaremos el primér capítulo de este artículo.
2. Rutas que indican maliciosamente un destino final.
(Publicado el 12/04/05 y sin solución hasta ahora en diciembre del 2009)
Desde hace varios años venimos observando que hay tres líneas de microbuses, con los códigos de ruta OM-24, OM-62 y IO-72, que exhiben en la parte principal del micro, es decir, en la parte superior frontal, el nombre de Cieneguilla. Ellos dicen que por orden municipal, pero realmente no van a este distrito. Sin embargo ...., otros dicen que ello es iniciativa de los propios comités de esas líneas para atraer pasajeros que viajan a Cieneguilla por que ven a los microbuses del Molinero Express, que todo el tiempo viajan repletos de pasajeros.
Muchas personas inocentes toman esos buses con la idea de ir a ese distrito pero súbitamente el microbús termina su recorrido en las afueras del distrito de Pachacamac, que es el comienzo del distrito de Cieneguilla y los pasajeros burlados tienen que apearse y esperar a un microbús de la línea “Molinero Express”, que los llevará a donde realmente querían, pero pagando S/. 1.50 más.
A primera vista salta la posibilidad de que hayan habido otros interesados en dar servicio al distrito de Cieneguilla, lo cual es justo por que los señores de “Molinero Express” tienen el monopolio de esa ruta. Si eso es cierto, indudablemente que alguien en el MML no vio con buenos ojos esa solicitud de competencia en el reino de Molinero Express, que dicho sea de paso, ofrecen  un servicio deficiente, razón por la cual viajan llenos todo el tiempo y simplemente negó el permiso para una segunda línea. Ante la posibilidad de que los solicitantes aleguen que hay un injusto monopolio en esa ruta, al MML se le ocurrió la brillante idea de obligar a las líneas en cuestión para que también exhiban el nombre CIENEGUILLA en su cartel principal frontal, a pesar de que ellas no van al mencionado distrito. ¡Inaudito e inaceptable!
Pero lo paradójico de todo este asunto es que los propios microbuses de Molinero Express exhiben como cartel el nombre “CIENEGUILLA – SAN MIGUEL”, pero después de este distrito limeño van a La Perla, Bellavista y Callao, ya que el paradero final de este ilógico recorrido está ahora en la avenida Argentina, en las inmediaciones del Centro Comercial MINKA, que indudablemente pertenece a este último distrito y a la provincia constitucional del Callao. ¿Como es que el MML no ha querido darse cuenta de ello?
Para evitar el abuso de algunos buses que al final de su servicio solamente ofrecen llevar pasajeros a lo largo de un recorrido totalmente parcial, recomendamos al MML que si un bus ya no va a su destino final porque ya terminó su jornada del día, pues entonces tiene que retirarse absolutamente vacío y con un cartel que indique "Fuera de Servicio". Los buses sobran en el centro de Lima, menos aquellos que van realmente a Cieneguilla.
Solución: Señor Castañeda, alcalde metropolitano, le pedimos que averigue las razones de esta indicación de ruta que no corresponde en esas tres líneas mencionadas y que, de ser posible,  ordene que una de ellas, efectivamente vaya solamente hasta el sector de La Cruz, que es aproximadamente el centro de congestión del distrito y ordene a las otras dos que de inmediato borren el título de Cieneguilla de sus buses.
Si algún lector ha descubierto que pasa algo parecido en su distrito, por favor, no dude en comunicármelo para publicarlo en esta página, que ahora la leen muy pocos pero con la ayuda de todos, seremos más importantes cada día y a los cieneguillanos les pido que tengan un poco de respeto de su persona y mientras este atropello exista, no tomen, en ninguna parte de Lima, buses que exhiben el nombre de Cieneguilla y no van ahí.
Esperemos pues que el señor alcalde don Luis Castañeda Lossio, aclare esta confusión, que más parece una burla amparando algo ilegal. Asimismo, le recomendamos al actual alcalde del distrito de Cieneguilla, que inició sus comicios como independiente pero que finalmente se solidarizó con el mal servicio, que le recuerde frecuentemente este problema hasta que el alcalde metropolitano haga lo que tiene que hacer.
3. Exhibición Ilegal de Tarifas.
Cuando se instituyó la informalidad del transporte público, a comienzos del año de 1991, permitiéndose a los propios transportistas la opción de establecer sus propias tarifas, “creyendo” ingenuamente los del gobierno, que éstas se iban a  regular automáticamente hacia el valor más bajo competitivo, favoreciéndose con ello a los usuarios; el resultado fue exactamente al revés, puesto que estos benditos transportistas se reunieron y acordaron cobrar solamente “Un solcito” por un pasaje único (Nada menos que US$ 2.00 de esa época) y que los ignorantes usuarios ni cuenta se dieron de este terrible atropello que fue la causa principal para que proliferase este tipo de vehículo en nuestra capital. Lógicamente, era un negocio redondo para ese sector y todo negocio redondo tiene sus víctimas puesto que el dinero no se crea sino que simplemente cambia de manos y cuando esto ocurre en forma malévola realmente el dinero se quita. Las víctimas siempre son los más desfavorecidos, es decir, nuestro pueblo, que por muchas otras causas similares a ésta, ya está sumido en la miseria desde hace muchos años, por que los pobres, como mucha gente cree, no son los transportistas sino los usuarios de ese pésimo servicio.
Pronto los “capos” del MML se dieron cuenta de que se había metido la pata a fondo y lograron del gobierno en curso la prohibición de tarifas libres en las líneas del transporte público. En el mes de julio del mismo año 1991, se le asignó al MML la responsabilidad de asignar las tarifas. Parece que así fue pero estos señores del MML no los tuvieron bien puestos como para bajar de inmediato las tarifas y poner dos tipos de pasajes. El local y el interurbano. Simplemente se lavaron las manos y el abuso siguió su curso por más de 10 años hasta ahora en que por el alza del costo de vida y la subida abrupta de los combustibles, el pastel comienza darse vuelta.
Sin embargo, a pesar de esta disposición municipal, que está vigente desde hace nada menos que cerca de 20 años, cada ruta establece su propio plan de tarifas a vista y paciencia del propio MML. Estas tarifas mostradas por los transportistas en cada uno de “sus” buses, están infladas, es decir, no respetan la disposición municipal de no aumentar las tarifas.
Nosotros los usuarios ya sabemos como funciona el atropello de las tarifas. Cuando uno tiene “su solcito” y el viaje es interurbano, no hay problema por que el cobrador no le sacará ningún centavo más. Cuando el viaje es local, o sea, de unas cuantas cuadras, se tranza, antes de subir, un pago de 50 centavos, lógicamente sin boleto (¿servirán estos para algo?). Pero el problema viene cuando uno no tiene sencillo. Ahí el cobrador se cobra lo que dice “su tarifa” y no hay vuelta que darle, por que están dispuestos a irse a los golpes para solucionar el problema, incluso con las damas y los insultos por ambos lados no se hacen esperar.
¿Sabrá el MML de este atropello? ¿Habrá alguno del MML que trabaje en el sector del transporte y que sabiendo de ello, no haga nada al respecto?
Me parece que lo primero que debe hacer el MML, es dar la orden respectiva para que se retiren de inmediato los planes de tarifas de cada una de esas líneas y se exhiba un plan de tarifas elaborado por el MML (que hasta ahora no lo hace) y que consecuentemente debe ser publicado. Pasado un tiempo prudencial se deben enviar inspectores municipales y multar por el incumplimiento con un monto previamente indicado para evitar sorpresas y justificativos para no pagarlos.
Por si no lo saben, en la gran mayoría de los casos, el pasaje de un nuevo sol (ya no es pasaje único) es lo que se debe cobrar actualmente. Tal como estuvieron las cosas, en noviembre del 2005, esperábamos el retiro de muchas unidades de transporte público que se metieron en esta actividad por que era un negocio y que por el alza de los combustibles se estaba convirtiendo en un servicio.
A mediados del año 2008 el barril de petróleo alcanzó un máximo en el mercado internacional y que llegó a unos 140 dólares USA. Esto dió lugar a que se aumentasen significativamente los pasajes del transporte público limeño. Sin embargo, muy pronto el gobierno de EE.UU. de N.A. inició una campaña inmediata de lucha contra ese precio abusivo, vendiendo en el mercado internacional parte de sus reservas de petróleo, logrando una súbita caída del precio del barril hasta los 40 dólares que tenemos ahora. Por ello, la gasolina y el petróleo disminuyeron su precio a menos de lo que costaba antes de su gran aumento. El GLP ha bajado razonablemente aunque no en la misma proporción que los otros dos combustibles pero lo que más llama la atención es que los pasajes del transporte público no han bajado ni un centavo y se pretenda seguir manteniendo los precios que aumentaron por la subida abismal del petróleo.
4. Maniobras Ilegales para llenar más los buses.
Pocas personas se han dado cuenta que a ciertas horas de la noche muchos de los transportistas públicos se retiran a descansar antes de cumplir con sus obligaciones de atender hasta las doce de la noche.
Al disminuir el número de buses en las noches, los restantes tendrán opción de no solamente cobrar más sino de llenarlos como lata de sardinas. La mayoría de la gente cae como corderitos dando en el gusto a los transportistas y mortificando a los que ya están dentro sentados. No faltan aquellos incautos que se preguntan ¿Por que no pondrán más buses? Cuando justamente los transportistas han hecho exactamente lo contrario, quitar buses para que los que queden se llenen más.
Si los pasajeros, exceptuados lógicamente los carteristas escaperos, pensasen un poco más en pro de un mejor servicio, deberían tener como consigna el no subir a buses que ya tienen el número suficiente de pasajeros parados.  Esta acción también la podemos hacer temprano en la mañana pero como eso puede poner en peligro su trabajo al llegar repetidas veces tarde, les propongo luchar primeramente en la noche, a la hora de volver a casa o dirigirse a sitios que no tienen apremio de tiempo. Al principio va a ser duro, con toda seguridad, pero si se gana, habremos obtenido un mejor servicio luchando y no llorando como corderitos. Intente no subir a los primeros dos buses que vengan repletos y suba al tercero a como de lugar. Algún efecto lograremos con ello.
5. Distribución y dimensión abusiva de asientos.
Uno se preguntará como han hecho algunas unidades del transporte público para lograr aprobar las revisiónes técnicas del año 2009 relacionado a la cabina que alojará a los pasajeros. Simplemente nos preguntamos si existe algún tipo de convenio regulador al respecto, solicitado lógicamente por el MML.
La falta de un organismo inspector del estado interno de los vehículos del transporte público da lugar a que se pongan más filas de asientos ocasionando que algunas personas ya no puedan ir sentadas. La distancia normal entre asientos podría ser de unos 75 cm pero se pueden encontrar asientos que tienen una distancia menor a 65 cm, impidiendo que muchos se puedan sentar cómodamente.
En cuanto al ancho de los asientos también se incursiona puesto que en un microbús normal sería casi imposible obligar a formar dos filas de personas paradas. Haciendo más ancho el pasillo se podría lograr esto aparentemente y los que habilitan las cabinas acá en Lima piensan equivocadamente en ello.
Un asiento bien dispuesto podría tener unos 45 cm. El asiento doble puede ocupar unos 90 cm. Una persona gorda ocupará más que el promedio pero permitirá que la otra siga sentada cómodamente. Un ancho de 40 cm por asiento ocasionará que una persona gorda afecte sin lugar a dudas al compañero de asiento. Pero el problema es que los “diseñadores” de asientos en Lima han determinado un ancho de 35 cm, ocasionando que una persona normal ocupe más de la mitad del asiento del lado de la ventana. La persona sentada en el lado del pasillo, en la mayoría de los casos tendrá una nalga en el aire.
Claro, con un microbús vació, se ha ganado un ancho de pasillo de unos 30 cm y sacrificándose un poco los parados y pegándose un poco más de lo normal se puede lograr la tan ansiada doble fila para meter 10 personas más en el microbús. Pero la realidad es otra por que las personas sentadas en la fila de asientos únicos y aquellas sentadas en los pasillos de los asientos dobles están ocupando, quieran o no, el espacio de pasillo que le han quitado en los asientos.
El resultado es una incomodidad terrible con pasajeros parados acomodando el armamento sobre el hombro de los sentados. Y las autoridades brillan por su ausencia.
Creemos pues que cada bus debe exhibir un permiso de circulación municipal numerado en donde el organismo inspector indica el número de asientos en la unidad y el número autorizado de personas paradas. A falta de inspectores en ruta, los patrulleros policiales deben tener la obligación de parar a los vehículos que circulen con exceso de pasajeros y verificar si cumplen con la autorización, caso contrario serán multados severamente. Se debe retener el brevete del chofer y dar en su lugar un permiso de operación que dure un mes. Una vez pagada la falta en el municipio aludido, se canjeará el brevete por el permiso. La falta debe ser cargada al chofer y no al vehículo por que es muy probable que éste lo haya tomado en alquiler.
He tenido la oportunidad de ver algunas combis que le han elevado el techo para que puedan ir parados. ¿Donde están las autoridades?  ¡Pongamos fin a la corrupción!
6. Exceso de pasajeros parados.
Este tema ya lo hemos tratado en parte en el artículo anterior de esta serie, por que todos los intentos para achicar y estrechar los asientos, tienen como finalidad principal la idea de meter más pasajeros en el vehículo. Es decir, más pasajeros que lo diseñado por sus constructores.
Sin embargo, nos vamos a referir ahora al tema de tratar de meter un máximo de pasajeros sin importar los cambios que se hayan hecho al vehículo para lograrlo.
Indudablemente que hay unos cuantos pasajeros, yo incluido, que no suben a un bus que no tenga asientos disponibles. La gran mayoría sube sin importarle su incomodidad y sobre todo, la incomodidad que él ocasionará a terceros que ya estén sentados o parados. Es decir, de nada sirve escoger un bus con asientos disponibles por que le aseguro que en la gran mayoría de los casos, le tocará un asiento en el lado del pasillo y si el bus se llena en demasía, usted será incomodado por los que sobre llenarán el vehículo.
Tenemos que reconocer que una vez dentro del bus, es el ayudante el que manda y el que debe poner orden y el desea que suba más gente al vehículo para ganar mas dinero, sin importarle en absoluto la incomodidad de sus pasajeros. Si queremos buscar justicia por ese lado, estamos perdidos, en especial con un MML indiferente a estos problemas y que a pesar de su título rimbombante ahora hace menos que cuando se llamaba simplemente municipio provincial.
Al MML actualmente regentado por el señor Cartañeda Lossio, le interesa realmente un bledo que la gente viaje como animales por que el señor alcalde sabe de este problema desde el primer día que ocupó el sillón municipal y ahora, ya casi al culminar su pésima administración, solapada con inversiones que llaman la atención como el zanjón de la avenida Grau y el sistema de Tranporte Metropolitano, con los que engañará a los ignorantes incautos (que lamentablemente son la mayoría) pero no a la gente culta, que sabe que así no podrá resolver el caos del transporte público en una ciudad con 8 millones de habitantes y si bien es cierto que inicialmente tendrá la acogida del curioso público, finalmente será el bolsillo de los pobres el que dictamine que es más barato dirigirse a destino utilizando el habitual sistema informal, por más incómodo y lento que éste sea. A fin de cuentas, será el Estado, que actuando como aval, pague la deuda de tamaña inversión.
Parece también que este señor entiende que la “desreglamentación total” impuesta al transporte público por el trístemente célebre presidente Fujimori, incluye también el “libertinaje total” y por ello, no hace nada por evitar los abusos que se cometen dentro de un bus. Este libertinaje incluye también el horario de atención al cliente que debe cesar a la media noche pero que estos benditos transportistas comienzan a abandonar su trabajo a partir de las 9 de la noche, dando como excusa el hecho de que están cansados después de ¡más de 16 horas de trabajo! Ellos no se dan cuenta que le han quitado la oportunidad de trabajo a otro tanto de trabajadores y que ambos grupos podrían cubrir a medias un total de por lo menos 18 a 20 horas de servicio al público sin que los choferes y ayudantes se “sientan agotados” por tanto esfuerzo.
Volviendo a nuestro problema de buses con exceso de pasajeros, el detalle está en que el ayudante no obliga a nadie a que suban a su vehículo. El simplemente invita a subir y es la propia gente la que sigue llenando el vehículo ya sea por ignorancia, por apuro (cosa que dudo por que abundan los buses vacíos), por que quiere robar (los carteristas) o para aprovecharse del sexo opuesto con alguna manoseadita. Por ahí habrá también alguna damita inocente que desea llegar a tiempo al trabajo a pesar de haberse levantado tarde y tiene que subir a uno de estos buses. El ayudante la empuja para que entre más fácil en el huequito que queda pero cuando se baja del bus se da cuenta que el celular ya no está y que han cortado su cartera.
Si queremos que este negocio informal mejore en algo, la solución está en nuestras manos. Es a ellos a los que ahora me voy a dirigir. ¡No suba a un vehículo que está muy lleno! ¡Luche por un mejor servicio no subiendo a esos buses!
Para las autoridades municipales y policiales también hay una llamada de atención. No permitan que los transportistas públicos abarroten de pasajeros a sus vehículos. El MML debe de asignar un máximo de parados por cada tipo de vehículo y poner una placa dentro del vehículo indicándolo. La policía debe multar a los que han sobre llenado sus vehículos.
7. Abandono Anticipado de la Jornada Diaria de Trabajo.
Debe haber inspección policial sorpresiva en los paraderos para detener y capturar a aquellos choferes que abusivamente deciden no completar su itinerario y lo manifiestan antes de que suba la gente. Ellos están cometiendo una falta grave y deben ser multados y detenidos. Si un bus no puede completar por alguna razón su recorrido total, entonces no debe tomar pasajeros en ningún sitio y debe exhibir un cartel indicando que está fuera de servicio. Todos los buses deben tener ese cartel a disposición.
La policía debe tener también un control absoluto de las líneas que circulan por las avenidas que ellos vigilan y si hay un bus que no aparece en tres turnos seguidos, se debe multar severamente a la línea responsable, en especial en horas de la noche que es donde comienzan a desaparecer los buses por que sus choferes ya están “cansados”. Ahora que la mayoría de la gente tiene celulares, se podría cooperar llamando a un organismo de control policial indicando la ausencia exagerada de algunos buses, como aquellos que cubren la ruta a Cieneguilla en forma monopólica, aunque usted no lo crea.
Decimos esto por que una de las excusas que dió el gobierno de Fujimori para promover la informalidad decretando la “Desreglamentación total” fue la de romper con todos los monopolios del transporte público, cuando realmente eso jamás ocurrió en el Perú, ya que la mayoría de la empresas que se instituyeron fueron de corte familiar y con un grado de informalidad en su estructura aunque no en su operación y administración.
8. Los Asientos reservados.
Si bien es cierto que esta es una buena medida para cooperar con aquellos que por alguna razón están o son disminuidos, en la gran mayoría de los casos eso no funciona y son muy pocos los que ceden el asiento reservado porque el entorno a este servicio es totalmente antagónico y lo primero que nos preguntaríamos es "Y el resto que somos ¿Basura?", por que el que supuestamente tiene que ceder el asiento tomó el bus cuando habían asientos disponibles y quizás no hubiese subido en ausencia de ellos. Ahora en cambio, al ceder el asiento tendría que pararse y apretujarse entre los cerca de 20 pasajeros de pie en un microbus que no fue diseñado para llevar pasajeros de pie y que podría llevar unos 9 fastidiando un mínimo a los que van sentados.
En las playas de estacionamiento de los grandes supermercados existen estacionamientos exclusivos para minusválidos que están ubicados en las inmediaciones de las puertas de acceso. El espacio de estacionamiento es enorme y rara vez se llena por completo, momento en el cual podría haber intentos de ocupación de los estacionamiento reservados o de irse a otro supermercado. Igual podría pasar con los minusválidos que al encontrar todos los estacionamientos ocupados incluidos los reservados para ellos, tendrán que buscar otro supermercado.
En los buses podría ocurrir algo similar pero como primera medida debería indicarse en cada uno de ellos la capacidad máxima de pasajeros y cuantos van de pie. Debe indicarse también si los asientos reservados son exclusivos o no. Para el caso de los microbuses que tienen una capacidad máxima de 30 pasajeros y dos asientos reservados, el microbús podría estar lleno con 28 pasajeros y ningún minusválido. En caso que los asientos reservados no fuesen exclusivos sino simplemente preferenciales, entonces un minusválido no podría subir a un microbús (nadie más en realidad) que ya tiene 30 pasajeros a bordo, pero eso no ocurre puesto que los microbuses llenos pueden tener 40 y 50 pasajeros.
9. Música Estridente.
Hemos llegado aun tema en que podrían estar divididas las opiniones y por tanto, digno de una polémica interminable. Nos estamos refiriendo indudablemente al tipo y volumen de música que normalmente ponen lo choferes de las unidades de transporte público. Para la mayoría de los choferes se trata simplemente de poner música con letras obscenas y a todo volumen sin importarles si con ello están fastidiando a un sector de sus pasajeros. Es tal el volumen que dos pasajeros no pueden llevar a cabo una conversación o que un pasajero no pueda usar su radio personal con audífonos (sin fastidiar a nadie) por que la música exterior la escucha con más volumen.
No se trata pues de simplemente poner ritmos tropicales a todo volumen alegrando a unos y mortificando a otros. Se trata también de otros factores como la distracción y el confort. La distracción del chofer puede ocasionar accidentes. El alto nivel de la música puede impedir que llegue a oídos del chofer un aviso de parada, en especial ahora que se puede parar en cualquier lugar y que ya no hay timbres de aviso como antes.
En general, es mi opinión personal de que los buses del transporte público no deben tener radio.
Esperamos pues que las autoridades del MML tomen cartas en el asunto y corten por lo sano este abuso que realmente molesta a un gran sector del público pasajero.
Carlos Reyna Arimborgo
creyna@telefonica.net.pe

Tren Eléctrico de Villa el Salvador - Obras terminarán en año y medio

on domingo, 13 de diciembre de 2009
Noticia importante aparecida en el diario El Comercio del día de hoy y que nos obliga a comentarla. Haga clic aquí , para leer el artículo o léalo a continuación. Nuestros comentarios al final y en color verde.


Alan García aseguró que el tren eléctrico será realidad al final de su mandato
18:12 | Obra inconclusa desde hace más de 20 años, por denuncias de corrupción, estaría listo en julio del 2011. Población pone en duda su culminación.

El presidente Alan García garantizó que el Tren Eléctrico de Lima estará concluido al término de su mandato, en julio del 2011, ante las dudas expresadas por diversos sectores y por los mismos limeños.

“Puedo garantizar, aunque muchos conciudadanos creen que es un plazo muy optimista que el tren eléctrico será terminado en los dieciocho meses que han sido establecidos en las bases”, declaró García a la prensa.
“Dieciocho meses que significan que el constructor pone la garantía y si no terminan en esos dieciocho meses es penalizado perdiendo esa garantía”, dijo García.

El consorcio peruano – brasileño Graña y Montero y Norberto Odebrecht (el mayor grupo de construcción de Brasil) ganaron la licitación la semana pasada para llevar adelante la construcción.

Una parte del tramo del tren fue construido en 1989, durante el primer gobierno de García, pero el proyecto fue abandonado debido a una serie de denuncias de corrupción.

OBRA INCONCLUSA
Parte de la inconclusa obra se puede apreciar en la avenida Aviación (San Borja).
El mandatario señaló que 2.500 personas estarán abocadas a la construcción para cumplir con los plazos.
El gobernante brindó declaraciones tras reunirse con el ministro de Transportes, Enrique Cornejo, en el local del Ministerio de Transportes.

COMENTARIOS

La primera pregunta que salta a la vista es la de ¿Por que no se interesaron los apristas, autores de este proyecto inconcluso por más de 20 años, en continuar esta obra desde los primeros días de su segundo gobierno? Ahora nos entra la duda de la “mecida” o farsa similar a aquella que llevó al sillón municipal limeño al entonces candidato Jorge del Castillo.

Los trabajos iniciales de esta obra no se paralizaron por corrupción sino por que ya no había dinero para continuar. La corrupción se detectó después. Queda la duda si hubo algún inteligente en ese partido que se diese cuenta que esa era una obra totalmente descabellada puesto que consistía de un tramo de acceso sin conexión adecuada en ninguno de sus extremos, lo cual es gravísimo y fue la causa principal de su fracaso en el año 2003 al tratar de ponerlo en servicio, con 9 Km terminados, sin ningún apoyo de buses en sus estaciones y creer ilusamente que el transporte público existente e informal iba a cooperar con ese sistema. De lo que si estamos seguros es de que algunos dirigentes políticos de ese partido habían tenido en mente el de ayudar a la gente de la zona sur para que empleen el tren para ir a comprar a la Parada.

No queremos que este tren fracase, no por ayudar a los apristas sino al propio tren que es un medio tan importante de locomoción pública y tan olvidado, al punto que jamás se han reservado rutas o espacios requeridos para una red de este tipo. Responsabilidad absoluta de los que estuvieron al mando del MTC desde sus meros inicios.

El presidente de la república ha prometido terminar la obra antes del término de su mandato y ahora nos preguntamos si se habrá dado cuenta de todo el entorno necesario para que ese tren funcione correctamente y no vaya a fracasar como antes.

Si no se ha dado cuenta, entonces se lo diremos aquí:
1. Cada una de las estaciones del tren debe de contar con una línea local de buses transversales a fin de garantizar un fácil acceso a estas.
2. Estas líneas de buses, de ninguna manera, deben ser parte del sistema informal de buses que actualmente operan en Lima.
3. Más aún, debe limitarse el recorrido de las líneas de buses informales de manera que no hagan servicio local en los distritos de VES, VMT y SJM debiendo terminar sus servicios en un punto céntrico de ellos.
4. Contemplar la posibilidad de que las líneas alimentadoras del Metropolitano puedan cooperar con el TEVES en los casos que éstas crucen sus estaciones y hacer los esfuerzos necesarios para que esto ocurra.
5. En la estación terminal del Hospital 2 de Mayo, si bien es cierto que se interconectará ahí con el Metropolitano, creemos que también es conveniente conformar líneas locales de buses, sin competencia de los informales.
6. Debe ofrecerse la opción de boleto combinado bus - tren – bus.
7. Los trenes deben detenerse un mínimo de tiempo para escoger pasajeros en las estaciones.

Finalmente nos preguntamos si la formación del consorcio peruano-brasileño es una conveniencia de los postores principales y se ha formado a iniciativa de ellos o ha sido una imposición de la licitación.

Esperemos pues que ahora procedan estos señores con la seriedad debida y aconsejamos al señor ministro de TC que le de más importancia a las obras férreas y comience su gente a reservar los trazos para futuras redes no solamente urbanas sino también suburbanas.

Carlos Reyna  Arimborgo
creyna@telefonica.net.pe
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